Se acaba el año y es tiempo de hacer recuentos. Lo mejor y lo peor.

Las películas que no hay que perderse, las canciones, los momentos deportivos, las promesas cumplidas y las incumplidas. Dejar de fumar, hacer más deporte, leer más, hacer un viaje, tal vez. Las listas de nuestro primer mundo. No muy lejos de nosotros los recuentos y las listas son otros. Aunque al parecer sigamos empeñados en mirar hacia otro lado. Ciegos y sordos. Mejor no saber, que duele, que es demasiado terrible, es la táctica general. 

Números. En el 2014 han muerto 2.500 más migrantes que en el 2013. Son casi 5.000 los que han perdido la vida en el mar. El Mediterráneo se lleva la palma, 3.200 fallecidos. Los datos son de la Organización Internacional de las Migraciones, que empezó a recopilar datos desde el año 2000. Este es el año más mortífero desde entonces. Y aseguran que hay más, muchos más, a los que se les han tragado las aguas en busca de una vida mejor y que no están contabilizados.

Entre mis costumbres de primer mundo está el escuchar Hora 14 de la Cadena Ser a mediodía. El pasado viernes 19, mientras iba a una comida de Navidad, chin-chin, escuché a Toni, uno de los 21 supervivientes de una patera que fueron rescatados a dos millas de Almería. “Ocho bebés, ocho bebés, han muerto ocho niños”, se le oye decir en inglés. Y de fondo, el llanto terrible de una madre que perdió a su hijo. Búsquenlo. Creo que es necesario oírlo. ¿Cómo podemos asistir a semejante tragedia? ¿Cómo? Mientras, el ministro de Interior Jorge Fernández Díaz pidiendo que nadie le dé lecciones de humanidad. Y que le enviemos la dirección que nos manda a los migrantes a casa echando leches.

¡Qué pena que la misma rapidez no se empleara en el último rescate! Porque, según denuncia la ONG ‘Caminando Fronteras’, no se actuó bien. Avisaron que estaban a la deriva y estuvieron durante horas sin que nadie les rescatara. Ni en España, ni en Marruecos. Helena Maleno, miembro del colectivo y que nos relató hace dos semanas el último desastre, la muerte de 23 personas, entre ellos 8 niños, ha vuelto, a través de su cuenta de twitter a sacudirnos las entrañas. Tras perder a dos hijos, por ejemplo, una madre fue llevada del hospital a la comisaría. Detenida. Es la aplicación de la ley de extranjería. Ni una pizca de humanidad. Eso que al parecer le sobra al Ministro del Interior.

2.500 muertos más este año que en el 2013. Es el recuento oficial. ¿Es que no nos da vergüenza? Porque debería. Tendría que estar en la lista. Feliz Navidad.

  • Comparteix