Mariano Rajoy y Luis Enrique se dan un aire. Ambos ven vergeles donde los demás perciben solo páramos con matorrales. Los dos se enrocan cuando alguien osa ponerles un pero. “Catastrofistas, agoreros”, dice el presidente del Gobierno. “Hemos sido muchísimo mejores que el rival”, remata el entrenador después de que su equipo empate en Getafe. Y tan pichis. Somos los demás los que estamos equivocados y no sabemos verlo porque los arbustos nos tapan el bosque.

Están además rodeados de gente tan súper optimista como ellos. Y si algo va mal es “por la herencia recibida” de los socialistas o “porque el equipo no supo adaptarse al horario”, que dijo Zubi ayer. Fátima Báñez, la ministra de Trabajo, afirmó también ayer en Cádiz que “los españoles tienen derecho a estar alegres. España va a crecer más de lo que dicen muchas previsiones y todo ello es posible gracias a nuestras reformas para arreglar los desaguisados que dejaron otros”. Mientras, el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, instaba a todos los ciudadanos a “empezar a sonreír ya porque España ha podido con la crisis”. Si es que somos unos sosos, joder. ¡Alegría! ¡Todos a sonreír! Jajá. Jujú. Óle, óle y óle. España está que se sale y el Barça juega a las mil maravillas, que no nos enteramos de ná y seguimos poniendo peros porque somos así, una panda de amargaos.

Y por esa razón, por quisquillosos, malajes y malas sombras, no agradecemos lo suficiente sus desvelos. Miren por ejemplo el caso de Ignacio González, el presidente de la Comunidad de Madrid, que no abrirá los comedores escolares en Navidad para que los niños no se pongan gordos. “El principal riesgo que tienen los niños en Madrid es la obesidad”, le contestó al portavoz socialista que le pedía que los abriera para los niños que lo necesitan. Pues no. Que se engordan. ¡Yujú!

Igual nos sucede con Jorge Fernández Díaz, el fabuloso Ministro del Interior, que nos ha dado la solución ideal para solucionar la migración y acabar así con el drama y las devoluciones en caliente: “Si nos dan su dirección y se comprometen a atender a esas personas, mantenerlas y darles un puesto de trabajo adecuado, les enviaremos a los inmigrantes con toda rapidez”. Tanto criticarle por nimiedades al final el hombre, pues claro, se terminó enfadando: “Y si no lo hacen, que se callen y den menos lecciones”. Si es que hay que reírse más, jopé. Que está ésta gente deslomándose y dándonos soluciones y alegrías y nosotros, ahí, ñiñiñiñi.

La crisis es historia amigos. Lo ha dicho Rajoy. ¡Todos a la calle! A no... Espera. Tampoco. Que por nuestro bien también, para que no nos hagamos daño y prevenir aglomeraciones y molestos jaleos en la calle, el PP ha utilizado su mayoría en el Congreso para aprobar la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, también llamada ‘Ley Mordaza’ porque, volvemos otra vez a lo mismo, si es que somos lo peor, unos incorregibles. Nada de manifestarse así, a lo tonto y a lo bobo. Porque a ver, total: Si la recuperación es un hecho y esto es Jauja ¿pa qué manifestarse? Cuidado también con grabar a un policía atizando a un ciudadano, eso es multa por curiosón y cotilla. Esooo no se haaace. Y nada de intentar parar un desahucio, que si les echan de sus casas bien echados están. Y si no, la fórmula de Fernández Díaz igual también vale aquí: Te llevas a los desahuciados a la tuya o te callas y dejas de dar la murga. Pelmas, que sois unos pelmas.

¡Alegría! ¡Sonreíd! ¡Tú también, Luis Enrique! Si total, el Barça es una máquina. ¡Todos juntos! Jajá. Jujú.

  • Comparteix