Roberto Rivas es un bombero de A Coruña que se negó a realizar el desahucio de una anciana de 85 años, costurera de profesión, Aurelia Rey, en febrero del 2013. Roberto tenía que cortar la cadena que impedía pasar a los funcionarios judiciales y policías municipales a la vivienda de Aurelia, que debía dos mensualidades, y dijo que no, que no pensaba ayudarles.

Acto seguido, cogió de una pared un cartel de ‘Stop Desahucios’ y lo mostró. Se le impuso una multa de 600 euros por infracción administrativa a la que presentó recurso y el pasado jueves el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 4 de A Coruña ratificó la sanción por “provocación de reacciones en el público que alteran o pueden alterar la seguridad ciudadana”. El bombero ya ha anunciado que no recurrirá la sentencia.

Es decir, que fue Roberto el que incitó la violencia. No el juez que dictó el desahucio, ni los funcionarios judiciales que quisieron llevarlo a cabo y echar a Aurelia, 85 años, a la calle. No, fue el bombero. “No necesito de ningún juez, ni juzgado para sentirme inocente. Duermo tranquilo. Son los políticos los que incitan a la violencia con los actos de corrupción, los desahucios en sí mismos, no los movimientos sociales o las personas que luchan en la calle por sus derechos y contras las leyes injustas instauradas en la sociedad”, declaró a la salida del juzgado.

Ciudadanos incapaces de pagar sus deudas con los bancos son desahuciados de sus viviendas mientras los bancos acumulan casas y pisos vacíos. En Catalunya, por ejemplo, existen actualmente 450.000 pisos de bancos vacíos. Sólo el 2% de ellos se destinan a fines sociales. Hagan las cuentas y pregúntense: ¿Y qué hacen con el resto? Nada. Absolutamente nada. 

El mismo jueves en el que Roberto Rivas supo que el Juzgado ratificaba la sanción de 600 euros, Cruz Roja presentó su último informe sobre vulnerabilidad. Dos millones y medio de personas viven hoy en el umbral de la pobreza y la situación se está cronificando. Ocho de cada 10 son trabajadores pobres a los que el impacto de la crisis les está afectando también en su salud ya que ni siquiera tienen dinero para pagarse las medicinas. Más datos del informe: El 85% de las personas atendidas por Cruz Roja tienen hijos a su cargo. El 78% sobrevive sin ingresos. El 43,5% tiene estudios secundarios. El 7,8% tiene incluso estudios universitarios. Desde que comenzó la crisis ha subido en un 166% las personas que acuden a la ONG. El año pasado aumentaron los problemas relacionados con la vivienda. El 20% no pudo pagar el alquiler. El 13% no podía pagar la luz, el gas o el teléfono.

El mismo jueves en que Roberto Rivas afirmó dormir tranquilo el Banco de España publicó también un informe según el cual los desahucios volvieron a aumentar en el primer semestre del 2014 con un avance del 17%, lo que equivale a 1.218 familias que fueron desalojadas de sus casas.

El mismo jueves en el que Roberto Rivas renunció a recurrir la sentencia de 600 euros, el BBVA publicó su estudio sobre el Observatorio de Empleo. ¿Y qué medidas proponía el banco? Abaratar el despido y, como gran novedad, que los nuevos contratados destinen parte de su sueldo a un fondo que se usaría en caso de que fuesen despedidos. Es decir, que los trabajadores sufraguen parte de su despido. El BBVA, por cierto, según sus propios datos hechos públicos, ha ganado 3.077 millones en los primeros nueve meses del año.

Tomando solo como ejemplo el pasado jueves. ¿Dirían ustedes que es Roberto Rivas el que provoca reacciones, altera el orden público e incita a la violencia? Yo digo que no. De hecho, de todo lo escrito aquí el único que no me altera es Roberto.

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