“El tipo puede cambiar de todo. De cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar Benjamín. No puede cambiar de pasión”.

Me acordé de esta frase de la conversación que mantienen Sandoval y Espósito en la película ‘El Secreto de sus ojos, basada en la novela de Eduardo Sacheri ‘La Pregunta de sus ojos’. Igual que recordé la fábula del escorpión y la rana; ya saben, ese escorpión que promete a la rana que no piensa hacerle daño si le ayuda a cruzar el río y en mitad del trayecto, cuando le pica y la rana le dice incrédula: “¿Cómo has podido hacer algo así? Ahora moriremos los dos”, el escorpión le responde: “No he podido evitarlo, está en mi naturaleza”.

Por asociación de ideas, ambas se mezclaron en mi cabeza mientras escuchaba la primera rueda de prensa como presidente electo de Donald Trump. Todos aquellos que pensaban que, en cuanto fuera presidente, se volvería por arte de magia potagia una persona sensata y bajaría el tono supongo que el miércoles se llevarían una sorpresa tremenda. A mí me vino la película y la fábula. Porque hasta ahora, si algo sabemos de Trump es que su pasión, por encima de todo, es el poder. Y que lo ha conseguido a base de ser el más macarra entre los macarras, de no tener escrúpulos. Que nunca ha mostrado un síntoma de debilidad ni flaqueza, que cuanto más le atacan, más se crece, y que sus modos de matón de barrio son precisamente los que han inflamado las pasiones también de todos aquellos que le han votado esperando que, por fin, alguien les defendiera como ellos creen que se merecen. Con dos cojones, para no andarnos con metáforas. Y no puede cambiar, y menos a estas alturas, como el escorpión de la fábula, porque está en su naturaleza. Él es así. Y los que le votaron lo hicieron precisamente porque están encantados de que así sea. 

A los que decían que lo de Trump  “no será para tanto” les imagino, por seguir con imágenes, mordiendo un cinturón de cuero después de dos lingotazos del licor más fuerte de la tasca, para que así duela menos y la consciencia les quede nublada. No sé si eran ingenuos o idiotas, porque no, no es lo mismo. Si Trump siempre ha sido Trump. ¿Cómo iba a cambiar justo ahora? 

Pendenciero con la prensa, arrogante, amenazante. No piensa esperar para crear el muro con México que prometió en campaña, no desmintió el pirateo ruso, soltó frases como “voy a ser el mayor productor de empleos que Dios ha creado nunca” y todo con su tono habitual de camorrista. "Este instinto de humillar, cuando es ejercido por alguien público, poderoso, se filtra en la vida de todos, porque da permiso a otros para hacer lo mismo. La falta de respeto llama a la falta de respeto, la violencia llama a la violencia. Cuando los poderosos usan su posición para intimidar a otros, todos perdemos", afirmó Meryl Streep en su maravilloso discurso cuando recogió el Globo de Oro por su larga carrera.

La actriz hizo un llamamiento también, que ha pasado más inadvertido, para ayudar a la prensa, como vigilante de lo que está ocurriendo, y de la que se avecina. “Los fundadores de nuestro país usaron la Constitución para proteger a la prensa y sus libertades. Así que solo quiero pedirle a la Hollywood Foreign Press y a todos los que pertenecemos a esta comunidad que se unan y apoyen en el comité para proteger a los periodistas. Porque vamos a necesitar que sigan adelante”. Los medios de comunicación, con sus consejos de administración y sus intereses particulares, vive tiempos oscuros. Es fácil amedrentar a los grandes grupos si necesitan el dinero para subsistir y pagar los sueldos millonarios de los amos mientras reparten migajas a las redacciones cada vez menos numerosas y más apagadas, frustradas y miedosas. “Cuidado, que fuera hace mucho frío”, es la frase que resuena como un eco ya desde hace años por cada esquina. Y es verdad. Será un espléndido momento para el oficio de periodista, porque lo que está por venir necesitará de la pasión, como en ‘El secreto de sus ojos’, ante todo. Y de la necesidad de querer contarlo porque, como el escorpión, está “en la naturaleza” del periodista y no se puede ir contra natura. Pero hará falta también una plataforma y ayuda por parte del lector, oyente o televidente. Hará falta sentido crítico por parte de todos y un poco de fe. 

Ayer vi el vídeo de 21 actores de Hollywood cantando ‘I will survive’ de Gloria Gaynor como himno contra Trump. Sin despreciar ni mucho menos a la Gaynor, últimamente me ha dado más por cantar y tararear, ‘With a little help from my friends’ de The Beatles. Porque nos vamos a necesitar, amigos.

  • Comparteix