La violencia no tiene género

"La violencia no tiene género", repetía desde el atril del Congreso de los Diputados Macarena Olona. Lo curioso es que lo hacía gritando, vestida con una blusa en tonalidades camuflaje (le chifla todo lo militar; la última pieza que ha sumado a su merchandising bélico son unas gafas con el logo de la Guardia Civil), un moño bien tirante y un lenguaje corporal sumamente agresivo propio de cualquier dictador, sea de derechas o de izquierdas.

Extender el brazo y apuntar con el índice al cielo (amenaza), a la nada (orden) y hacia alguno de los diputados (acusación: ¡que le corten la cabeza!) se podía ver a simple vista. Con más detalle (cámara lenta), podías detenerte en las aletas nasales inflamándose, como se arrugaba la nariz y el labio superior (asco, odio) o como se le levantaban las cejas y sus ojos se encendían (furia). Gestos basados en emociones negativas (sentimientos dominantes en todo discurso populista: desde Hitler hasta Trump) y característicos del poder heteropatriarcal, alfa y testosterónico.

El lenguaje corporal tiene una parte genética e innata, pero también se han creado unos códigos culturales de género. Y en el terreno político, cuando durante siglos la política se ha entendido como un juego de dominio y sumisión de unos sobre otros, el comportamiento no verbal del poder siempre ha sido agresivo. Por ello, aquellas mujeres pioneras que alcanzaron la primera línea política se vieron obligadas a masculinizar su actitud corporal y también su atuendo .

Hoy, por suerte, la tendencia es otra. El éxito real y duradero lo trae la seducción, jamás la imposición. La feminización de la comunicación política ha cambiado el golpe de puño en la mesa (¡por mis cojones!) por una mano extendida y abierta (propongo, sugiero). Por lo tanto, ya no se trata de infundir miedo sino de ganarte el respeto. Jacinda Ardern o Justin Trudeau son ejemplos actuales de a lo que me refiero.

Si "la violencia no tiene género", ¿por qué como mujer necesita adoptar un lenguaje corporal testosterónico para sentirse segura al exponer tal idea? Si Olona quiere demostrarse auténticamente poderosa (libre y valiente) que deje los gritos, el ruido, las amenazas y el dedito que esconde al miedoso y pruebe precisamente a ser más hembrista: serena, tierna y elegante.

 

  • Comparteix