No compréis más ropa

"Hay que empezar el año sin perder las buenas costumbres. Hoy toca la típica foto de escalera que os gusta. Hace frío y estreno un precioso abrigo que me ha enviado Nomadi Deluxe. Piel natural porque soy ecológica. No debemos ponernos sintéticos que contaminan muchísimo y no son biodegradables", escribía Carmen Lomana en redes sociales. Sí, queridos; estamos en ese punto de desfachatez en el que hasta Cruella de Vil pretende hacerse pasar por ecofriendly.

Por principios, moral, ética, sensibilidad y salud mental no voy a entrar a valorar si matar y/o torturar a otro animal para sólo arrancarle la piel es ecológico. ¡Tremenda gilipollez! Encima que los humanos estamos acabando con su planeta, también vamos a emplear el ecologismo para justificar su masacre y explotación. Es un asunto superado y que ya he tratado en numerosas ocasiones y donde siempre señalo que los antropólogos y sociólogos coinciden en que, más allá del frío y el trofeo -superen el tiempo de las cavernas... existen tejidos tecnológicos que proporcionan mayor abrigo y, por supuesto, ninguno de vosotros se ha enfrentado a un cocodrilo desarmado para hacerse un bolso-, el adornarse con las pieles y plumas del resto de animales sólo responde a un viejo pero imperecedero complejo humano: somos uno de los animales más feos de la naturaleza.

Pero el tema también ha generado otro debate más interesante. El uso de las pieles de animales que sí nos comemos (os coméis, yo hace siete años que mi grado de empatía con los animales no me permite consumirla). ¿Qué hacer cuando te encuentras con un bolso, un zapato o algo tan simple como un botón derivado de animales? Personalmente, cada vez me cuesta más también su uso. Si denuncio y combato a la industria cárnica es porque al animal se lo trata como un producto, una silla o una mesa sin sentimientos. Y no quiero colaborar con eso, aunque sea de un modo indirecto y se me plantee como un modo de aprovechamiento.

Lógicamente, mi apuesta tampoco son los tejidos sintéticos. Pero entre matar a un animal y plastificarnos, existen otras opciones. Las materias orgánicas, sostenibles y ecoéticas encarecen la prenda, lo sé. Sin embargo, es ahí donde quería llegar. Porque para combatir la contaminación y el deterioro del planeta es indispensable cambiar el sistema. Y esa es la receta y esa es la tendencia de todos los que realmente se implican en la lucha climática: acabar con el consumismo desaforado que descubrió el capitalismo e impulsa el neoliberalismo.

"¿Veis este abrigo? Necesitaba algo rojo, salí y encontré este abrigo en oferta. Es la última prenda que voy a comprar", gritó Jane Fonda mientras era nuevamente detenida por protestar en Washington. "Realmente no necesitamos seguir comprando. No debemos buscar comprar nuestra identidad. No necesitamos más cosas". Estoy segura de que todos recordaréis la prenda en cuestión. Un precioso abrigo rojo que la actriz compró en Neiman Marcus, rebajado por 500 dólares (sí, queridos, un abrigo que garantice los derechos del trabajador y del creativo, así como la calidad y longevidad del tejido cuesta ese dinero... Un abrigo clásico a 500 euros rebajado y no 10 abriguillos a 50 euros que el invierno que viene ya estarán para tirar y demodé).

Otro que contribuye a esta moda responsable es Joaquin Phoenix. Con el mismo esmoking con el que recogió el Globo de Oro acudirá al resto de galas. Lo anunció en Twitter la propia Stella McCartney, una de las diseñadoras más concienciadas con el cuidado medioambiental y creadora del outfit del actor del Joker: "Este hombre es un ganador… lleva un Stella a medida porque ha elegido tomar decisiones por el bien del futuro del planeta. También ha elegido llevar el mismo esmoquin durante toda la temporada de premios para reducir residuos. Estoy orgullosa de colaborar contigo". Así que el discurso de Phoenix al recoger su premio iba perfectamente combinado: "Está muy bien lo de votar, pero a veces tenemos que asumir la responsabilidad nosotros mismos y hacer cambios y beneficios en nuestras propias vidas. Espero que no necesitemos todos jets privados para volar a Palm Springs".

Por lo tanto, el consejo que recomiendo a todo aquel que quiera escucharme, intento aplicarme y exijo a todo aquel político o líder que verbalice un mensaje ecosocialista es el que propone la gran Viviene Westwood. "Compren menos, elijan mejor".

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