Los prestigiosos

Hace unos días debatí acaloradamente en privado sobre un prestigioso autor que publica en un prestigioso diario una columna y que día sí y día también se hace el ‘gracioso’ con comentarios machistas. “No es para tanto, se pasa un poco pero es muy ocurrente”, me dijo. Y en medio de una terraza alcé la voz para replicar a mi compañero que las licencias del prestigioso autor eran asquerosas, que maldita la gracia y que en un país donde 55 mujeres han sido asesinadas el último año, en una ciudad -Barcelona- donde las denuncias por agresiones sexuales cometidas siempre por hombres, que con el problema de primer orden, en fin, que supone el machismo y sabiendo que la única manera de erradicarlo a largo plazo es la educación, era una vergüenza que el prestigioso autor siguiera publicando sus machistadas entre las risotadas cómplices del resto. Como último recurso le solté: “Un racista nunca te haría gracia, ¿por qué un machista sí?”.

El colegueo entre ilustrados, entre leídos, entre hombres cultos y educados que se aplauden, se dan sonoras palmadas en la espalda y se reconocen como parte de un club exclusivo donde los ignorantes no sólo no entran sino que son dignos de lástima o de migajas como perros sin dueño a los que dejan acercarse sólo para admirarles, es digno de estudio.  Personalmente me producen náuseas. Su conciencia de clase es nauseabunda. Y sus fans son legión. 

En Francia, la gran editorial Gallimard ha decidido esta semana retirar los diarios del escritor Gabriel Matzneff. No sólo dejará de imprimirlos, sino que retirará los que ya están en las librerías. ¿El motivo? Que era un pederasta. Pero eso ya se sabía, no era ningún secreto. Es más, Matzneff (83 años) se jactaba de ello en sus libros (como en el ensayo de 1974 reeditado en el 2005 ‘Los menores de 16 años’ y en sus entrevistas en los medios de comunicación en las que alardeaba de sus ‘conquistas’. Recibió no solo la aceptación por parte de la sociedad sino la admiración e incluso premios literarios. ¿Qué ha cambiado ahora? La percepción social gracias al movimiento feminista y la publicación del libro ‘El Consentimiento’ de Vanessa Springora en el que relata la relación sexual, los abusos, que mantuvo con el autor a mediados de los 80 cuando él tenía 50 años y ella 14.

“Si las relaciones sexuales entre un adulto y un adolescente menor de 15 años son ilegales, ¿por qué esta tolerancia cuando este acto lo comete el representante de una élite; fotógrafo, escritor, cineasta, pintor?”, se cuestiona en su libro Springora. La fiscalía francesa anunció 24 horas después de su publicación la apertura de una investigación preliminar “por violación de una menor de 15 años”. El 30 de diciembre un blog de un fan y amigo de Matzneff en el que se mostraban las fotografías de sus jóvenes “amantes” fue suprimido.

Vivimos nuevos tiempos, sí. Tiempos en los que las mujeres ya no nos callamos ni toleramos porque hemos dejado de creer que "es normal" o que fue culpa nuestra, tiempos en los que denunciamos y nos empiezan a creer. Y gracias a eso la percepción social ha cambiado hasta tal punto de que Matzneff, un prestigioso autor, ha caído en desgracia y no solamente no tiene el aplauso sino que recibe el repudio y el castigo que se merece. La reacción virulenta de la ultraderecha ante el movimiento feminista era de esperar, el silencio cómplice en el mejor de los casos, -cuando no las risas, las palmadas, las copas y los puros- del resto sigue siendo una asignatura pendiente. Que sepan que aquí les espero. Pacientemente. 

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