No es demasiado tarde

Hay algo en lo que coinciden todas las encuestas de cara a las elecciones del domingo: VOX se dispara. Esta manía de dejar las cosas para el último momento nos la tenemos que quitar. Por arrogancia, por desconocimiento, por irresponsabilidad, por múltiples razones, en fin, hemos pensado que la ultraderecha no podría entrar en el Congreso y resulta que podría ser la tercera fuerza política. ¿Qué hemos hecho mal? Pues todo, básicamente.

Arrogancia e irresponsabilidad la de Pedro Sánchez, que pudiendo llegar a un pacto de izquierdas y después de que su electorado le gritara “con Rivera no” se ha empecinado en unas nuevas elecciones. Ahora, ayer, dijo que está muy cansado de la campaña y que por eso cometió la insensatez de afirmar que la Fiscalía dependía del Gobierno. Arrogancia también por no contestarles a la cara cuando les tienen delante. Así sucedió en el debate del pasado lunes donde Abascal soltó toda clase de barbaridades machistas, racistas y franquistas ante la pasividad del resto. El que calla, otorga. Y ellos callaron. 

Irresponsabilidad la de los medios de comunicación que han ido comprando y difundiendo las ideas de la ultraderecha, allanando el camino y normalizando así el discurso del odio cuando aún no estaban ni en el Parlamento. Todo por la audiencia. Todo por un maldito click.

Desconocimiento porque vivimos en nuestra propia burbuja, nos relacionamos con gente que opina de manera parecida y hemos despreciado a los votantes de VOX pensando que eran pocos y tontos. De lo segundo sigo conservando mis dudas; es impresionante que se traguen la sarta de mentiras y de datos falsos, pero ahí están, entre nosotros. Y votan, y ya no son tan pocos, así que el trabajo del resto era seducirlos, hacerles ver lo equivocados que están Abascal y compañía, señalarles dónde está el truco y la falacia de la demagogia, del populismo, indicarles que no son como ellos sino que se quieren servir de ellos para llegar al poder e imponer lo suyo aplastando lo que se ponga en su camino. Mostrarles las miserias de los miserables con información, con datos, no con opiniones en los que la premisa es que somos infinitamente más listos porque la táctica no funciona, ahí están los resultados de las encuestas. Y dan miedo.

No es demasiado tarde. Aún hay tiempo. Todavía no hemos votado. Ahora ya es lo último y lo único que podemos hacer. 

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