El monólogo de Arrimadas

"No me consideraré invitada por parte del señor Torra hasta que demuestre que el Palau es de todos". Yo, que soy un as escaqueándome de cualquier cita social y más de una vez he tenido que recurrir, por falta de inventiva, a disculpas de lo más surrealistas ("lo lamento, pero la moqueta del Círculo me produce alergia"), jamás he elaborado una excusa tan penosa como la de Inés Arrimadas para evitar reunirse hoy viernes con el president de la Generalitat.

Porque a la invitación formal de Quim Torra a la líder de la oposición (como representante de 2 millones de ciudadanos), Arrimadas ha respondido que sólo accederá al encuentro cuando éste retire la pancarta de los presos del balcón de la Generalitat. Es decir, que el president renuncie a lo que piensa y siente (tanto él como quienes le apoyan) para poder entablar una conversación. Dicho de otro modo, Arrimadas confunde el diálogo con el monólogo.

A nadie se le escapa que la formación naranja no existiría, ni autonómica ni estatalmente, sin el nacionalismo catalán; pero ahora parece que su única obsesión, además del anticatalanismo, sea erradicar el lazo amarillo. Y la solución a su manía estética es bastante fácil.

Trabajen para liberar a los presos políticos y el lazo desaparecerá de los escaños del govern, de las calles, de las solapas, del balcón de la Generalitat y de la escenografía de tantos actos y eventos sociales y políticos. Aunque cuando un símbolo político denuncia la vulneración de los derechos humanos es poco probable que, pese a alcanzar su objetivo, caiga en el olvido. Es más, no me sorprendería nada si de aquí a diez años alguno de éstos a los que tanto les ofende la reclamación de la libertad de los presos políticos, acabara apoderándose del lazo, su reivindicación o el proceso pacífico del soberanismo catalán. No sería la primera vez: franquistas alabando la transición democrática; homófobos contrarios al matrimonio gay apuntándose al desfile del Orgullo; machistas tiñendo de lila sus redes sociales el 8 de marzo...

Bueno, hay personas a las que, por lo que sea (cada vez estoy más convencida que se debe a la falta de amor durante su infancia), les cuesta más eso de la empatía, la evolución y el progreso social. Pobrets. #llibertatpresospolítcs

  • Comparteix