Los fallos del VAR

Nadie nos aseguró que con el VAR se acabaría la polémica. Lo que tampoco nos llegaron a contar es que la polémica por momentos sería mayor que antes de su existencia.

El margen de error con los fueras de juego se ha reducido considerablemente. De la misma forma que cada gol tiene una doble emoción hasta que no se confirma su validez absoluta desde una de las salas ubicadas en la sede de la Federación Española de Fútbol.

El problema es que hay una falta de criterio único y a menudo los árbitros no se atreven a corregirse entre ellos ya que una semana más tarde puede ser al revés y claro, esto va de ayudarse y no de pisarse la manguera entre bomberos.

Pero llegados a este punto ocurre que en última instancia prevalece el criterio subjetivo del árbitro y desde el VAR nos han repetido que sólo intervienen ante errores “claros y manifiestos”. Y eso, así leído, queda muy bien, pero ¿cómo se define lo que es un error clamoroso? ¿Quién define que es clamoroso? La entrada de Ramos a Rubén García para todos los que la ven con algo de sensatez es de roja directa. En el campo seguramente no pareció tan flagrante, con el balón en juego y en una acción rápida, pero cuando en el VAR se ve la imagen hay que interceder. ¿Por qué no lo hicieron? Nadie logra dar una explicación.

De la misma forma, los madridistas tienen motivos para quejarse cuando se preguntan por qué no fue expulsado Sergi Roberto tras su entrada que hubiera significado la segunda amarilla. En este caso el protocolo deja claro que el VAR sólo interviene cuando se trata de una roja directa. De la misma forma que en el penalti que no pitan a Messi cuando sufre el agarrón de Bartra al final del partido parece surrealista que tampoco se pite teniendo árbitro y VAR. Pero de nuevo el protocolo marca que cuando se trate de una cuestión de interpretación sobre el grado de agarrón o forcejeo prevalecerá el criterio del árbitro principal.

Suena demasiado extraño que teniendo un monitor a pie de campo los árbitros lo utilicen tan poco. Y sobre todo eso genera desconfianza con la tecnología. ¿Pitan los árbitros a favor de Barça o Madrid con alevosía? No lo creo en absoluto. Pero en jornadas como la última cargan de argumentos a unos y otros para buscar conspiraciones que avalen que su equipo está siendo más perjudicado.

Cuanto más claro expongan el criterio, mejor. Y, a poder ser, que los árbitros que evalúen a los otros desde el VAR no sean los mismos que deben ser “ayudados” una semana más tarde también desde el VAR. Seguro que con esos dos detalles aún se rebajaría mucho más la polémica. Aunque la sensación es que mientras sobreviva la polémica se mantendrá una excusa para desviar la atención cuando haya un mal resultado. Y eso demasiado a menudo es una buena razón para estar encantados con que la llegada del VAR de momento mantenga aún un gran margen de error.

 

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