Está de vuelta

“Hola España. ¿Sabéis qué? Estoy de vuelta”. Ibrahimovic nos regaló las palabras, Messi las convirtió en hechos. Lo que para el sueco no pasa de eslogan publicitario, para el argentino es toda una declaración de intenciones. El diez vuelve a ser el diez. Y con ello el Barça tiene media Liga en el bolsillo. Un poco de Messi sirve para mandar en casa. En el torneo doméstico, sigue vigente la Ley del Bendito Pie Izquierdo. Todos, compañeros y rivales, viven bajo sus efectos. “Cuando Messi está así, el equipo lo siente”, confesaba Arturo Vidal tras la enésima exhibición del diez. Perfectamente podría haber ampliado su aseveración. Cuando Messi está así, el rival lo siente. El botín izquierdo del argentino escribe la historia reciente de la Liga. Y tras la zozobra que provocó su lesión, ha recargado tinta. Vayan haciendo hueco en el Museo. Messi se ha puesto manos a la obra. Y con ello la suerte parece echada. Otra Liga está en camino. Hola España. ¿Sabéis qué? Leo está de vuelta.

El reto para el diez vuelve a ser el de los últimos años. Trasladar su dominio peninsular al resto del continente. Ahí radican las dudas. Lo que sirve para la Liga, se queda corto en la Champions. ¿Responsabilidad de Messi? Responsabilidad del equipo. La Liga se gana con el bendito pie izquierdo. En Europa el discurso precisa coautores. Dortmund lo insinuó. Praga lo confirmó. No está preparado el Barça para las grandes batallas continentales. Messi puede aparecer, pero sin el colectivo, sin más convicción en la idea, la Champions te vulgariza. Cualquier rival huele tus carencias. Menguado el respeto que generas, todos se creen capaces de emular al Liverpool. Urge recuperar prestigio. Apremia reparar el miedo que generabas. No es cuestión de correr. Los kilómetros son pura estadística. Europa mide sensaciones. Y los guarismos no son alentadores. Invitan a pensar que, ante cualquier curva, el desenlace será el de los últimos años.

Controlada la Liga, la Champions es el gran desafío. Queda mucho camino por recorrer. Convendría tener en la maleta un buen hueco para la autocrítica. Que Ter Stegen publicite en Praga que hay problemas por resolver debería agradecerse, no denunciarse. Es injusto, pero los últimos años de Messi no los juzgarán las Ligas, lo harán las Champions. España está bajo dominio del diez. El reto es ampliar fronteras. “Hola Europa, ¿sabéis qué? Estoy de vuelta”. Es lo que Messi y el Barça necesitan poder decir.

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