Sentido común

Se presenta tranquilo. Sosegado. Calmado. Habla con pausa. El volumen siempre ajustado. Su último objetivo siempre es el mismo: no meterse en jardines. Su serenidad contagia al auditorio. Alejado de la sobreactuación. Muchos lo reducen a que es aburrido. Y se preocupan por si en el vestuario se expresará de igual modo. No tiene el verbo de Guardiola. Tampoco la sonrisa de Zidane. Valverde es Valverde, al natural. Escucha, piensa y responde. Keep calm, debe subrayarse cuando enfrenta al auditorio. Pero no nos equivoquemos. Ser tranquilo no impide dejar huella. Cuando quiere hacer llegar un mensaje, lo hace. Sin alzar la voz. Sin aspavientos. Sin grandes proclamas. Pero llenando su discurso de algo que últimamente escasea. Sentido común. Mientras otros luchan por sus cuitas particulares, Valverde habla en nombre de la lógica. Su discurso acerca de la fecha del clásico debería sonrojar a muchos. Si le escucharan, todo se habría hecho un poco mejor.

El primer mensaje ya fue claro. Convirtamos el Clásico en una oportunidad de demostrar quiénes somos. Lo emitió cuando lo de aplazar el partido era poco menos que un primer movimiento. Se han jugado muchos encuentros en condiciones extremas de seguridad. ¿Por qué poner la venda antes de la herida? ¿Cómo es posible que diez días antes del partido ya demos por hecho que no se puede celebrar? A buen seguro porque, y esto Valverde no necesita decirlo, en nombre de la seguridad los partidarios de no jugar salvaguardan otras cosas, sobretodo de imagen al exterior. Ceder el producto estrella a según qué mensajes y proclamas provoca urticaria en muchos sectores. Siendo como es el partido más visto fuera, mejor no jugarlo ahora, pensarán obcecados, para que no se escuchen o vean ciertas cosas. ¿Acaso no se escucharán el día que se juegue el partido? Y ya puestos, ¿qué hay de malo en que se escuchen? Y al haber llevado el Clásico al terreno de la política, ¿qué hacemos ahora con el mensaje de Tsunami Democràtic referente al 18 de Diciembre? ¿Volvemos a aplazar?

El siguiente mensaje de Valverde llega ya cuando a todos se les han visto las costuras. Confirmado el triunfo de los que anhelaban no jugar ahora, se abre el partido de los intereses personales. Esperemos saber la fecha antes de acabar la Liga, dice Valverde tras ganar en Ipurúa. Con sorna, irónico, apuntando a quién debe apuntar. Tomen ya la decisión. Si tan importante es el Clásico, no empañen su imagen con sus batallas internas. Las mismas que centran el tercer y hasta ahora último mensaje del técnico. Que no nos salpiquen, suplica con la misma calma de siempre, las guerras entre Liga y Federación. Sin alzar la voz, y tras lamentar que se juegue sin problemas un Espanyol-Villarreal y en cambio se haya aplazado un Clásico para el que faltaban muchos más días.

En unos tiempos en los que casi nadie piensa en el fútbol, celebremos que hay quien hace bandera de él. Ojalá más discursos como el suyo. Podrá sonar aburrido, pero encierra mensajes que iría bien escuchar. Mientras la fecha del Clásico sigue en el aire por intereses que nada tienen que ver con la pelota, potenciemos el sentido común. Escuchemos más a Valverde. Nos irá mejor a todos.

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