Binomio

Mientras sigue extraviado el tridente, tiramos de binomio. Lejos ambos de su mejor estado de forma, el triunfo ante el Inter se cimentó en la inspiración y voracidad de los dos mejores amigos del vestuario. Nada nuevo desde la espantada de Neymar, el único que logró en sus tiempos más mozos completar el póster. Era tan potente la imagen de Messi, Suárez y el brasileño, que la salida de este último descolocó al equipo, a la dirección deportiva y al club. La misión, por ahora imposible, sigue siendo completar de nuevo la fotografía. Es una obsesión. Coutinho fue un fiasco. Dembelé tiene cita periódica en la enfermería. Con Griezmann se recuperó mercadotecnia, pero su aportación futbolística y su encaje, tanto en la pizarra como en el camerino, provoca recelos. Mientras se mantiene la incógnita de quién puede completar al trío ofensivo, el Barça se agarra al dúo. Messi y Luis Suárez, Luis Suárez y Messi. La vieja guardia acudió al rescate del Barça ante el Inter. Se solventó con ellos un partido que retrató en la primera mitad a un equipo poco trabajado. Valverde se esfuerza en agitarlo, pero el nuevo Barça sigue tirando de los viejos vicios. Balones al 10, él lo arreglará. Y sí, con la complicidad del 9, lo arregló para remontar ante el equipo de Conte. Pero lo que valió ayer, no tiene por qué servir mañana...

Más allá del triunfo ante el Inter, hay que mirar a medio plazo. Y la duda es si con Messi y Suárez bastará. Es por ello que, esta temporada, el gran reto de Valverde es el encaje de Griezmann. Insiste con él por la izquierda. No ha dado resultado. Si lo centra para dar posición a Messi como enganche, se produce un embudo que dificulta las líneas de pase. Tras dos años detrás del francés, sabiendo hace meses que lo tenías fichado, no es de recibo a estas alturas no saber cuál es su posición ideal para sacar su mejor rendimiento. Si lo de la pizarra no fuera suficiente, inquieta más si cabe su encaje en el vestuario. No somos de hablar mucho, dice Griezmann, pero algún mate a Messi ya le he cebado. De nuevo las esperanzas pasan por la bombilla. El mate unió a Messi y Luis Suárez, y ahora esperamos que sea salvoconducto para incorporar al francés al grupo. 

Mientras se espera dar con la fórmula del nuevo tridente, el Barça se encomienda al binomio. Messi y Luis Suárez remontaron el partido ante el Inter. Ayer nos animó saber que el 10 ya es capaz de nuevo de activarse en modo The Best. Sus últimos minutos, sus arrancadas, sus caños, sus regates, las cinturas rotas, su efecto imán atrayendo oponentes... Imaginen lo que puede provocar en los rivales saber que Messi está de vuelta... Y ante el Inter celebramos que, sea o no por los pitos escuchados, el 9 ha recuperado voracidad, hambre y capacidad goleadora. Su voleón para empatar el partido, su control orientado para estar a la altura de The Best en el segundo tanto... Imaginen lo que puede provocar en los rivales saber que Luis Suárez va recuperando colmillo... El binomio parece estar en condiciones de seguir asustando oponentes. Pero la experiencia te exige algo más. Hay que despejar la X del tridente. Obsesionado como está el Barça en completar de nuevo el póster, y sabiendo que Neymar deberá esperar cuando menos un año, todas las miradas se centran en Griezmann. Cebe más o menos mates, hablen más o menos en el vestuario, conectar al francés será la clave para potenciar al binomio y devolver al Barça la ilusión por, de la mano de la MSG, soñar en cosas grandes.

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