Maldito parón

Jueves, 12 de septiembre. A dos días de volver la Liga, Messi sigue lesionado. Lo está desde el pasado 5 de agosto. Y lo peor, nadie sabe a ciencia cierta hasta cuando permanecerá inactivo. Las sensaciones no son buenas, dice. Imaginamos que se refiere únicamente a las que genera el sóleo, que nada tendrá que ver en su estado de ánimo el pobre nivel del equipo en este inicio. Que para nada influirá en su semblante el que no haya vuelto Neymar. Y que sus sensaciones no van tan allá como para imaginarse un futuro lejos de Barcelona, ahora que ya es públicamente conocida la cláusula que ha acongojado al barcelonismo, la que le permite irse en cuanto desee.

En ausencia de partidos, y a pesar de no haber venido, Neymar sigue presente. Bartomeu le rebajó a un extra del mercado, pero no se puso colorado al hablar abiertamente de su predisposición a recuperarlo. Lejos de acabar el culebrón, este sigue sin aparente fecha de caducidad. El pai pía que todavía se negocia. Cardoner dice que ya se verá. Y Bordas remata que mientras Neymar, que se marchó como se marchó, quiera volver, el Barça, al que dejaron como dejaron, hará todo lo posible para que vuelva. Ver para creer.

En estos días sin Liga, Piqué ha aprovechado para hacer negocios más allá del fútbol. Ningún problema si no afectan a su día a día futbolístico. El problema es que el propio jugador ha sembrado esta semana la duda (resuelta aparentemente tirando de que se le malinterpretó) de si hace un tiempo lo hizo o no con el visto bueno de Valverde, alimentando la sensación de poder de los futbolistas en el club. Mientras Piqué disfrutaba del tenis, hemos visto a De Jong, que anda perdido como azulgrana, salirse de naranja. Valverde sabrá cómo gestiona la comparación. Rafinha, de lo mejorcito en el triste inicio de liga, se marchó cedido. El Dortmund y el Liverpool se han mofado del Barça en las redes sociales. Ter Stegen ha vuelto cabreado por su suplencia en Alemania. Umtiti alardea de haber forzado en el Mundial, aunque ello le haya dejado renqueante tras renovar con el Barça. Rakitic debe resetearse ahora que ya sabe que sigue. Aleñá se pregunta qué ha pasado para que Valverde no cuente con él.

El parón de selecciones ha dejado al Barça en el diván. Muchos frentes abiertos, muchas inquietudes, demasiadas preguntas. Es necesaria la pelota. Es urgente un triunfo. Es vital que llegue el buen juego para mejorar sensaciones, aparcar culebrones, centrar a cada uno en lo suyo y reactivar al personal. La ausencia de balón ha desnudado la realidad. Vestirla dependerá de lo que se haga en el césped. Que acabe ya el maldito parón. Se precisa con urgencia que vuelva a rodar el balón.

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