Normal

¿Normal? Piqué no pudo evitar una media sonrisa. Al futuro presidente se le definió así el partido de Messi. Normal. Tras un Panenka a ritmo de nana. Un doble quiebro que rompió dos cinturas. Un par de asistencias de gol con su pierna menos perfecta. Normal. Tras intimidar de nuevo con su presencia. Tras asumir el timón en cuanto se avistó zozobra y sufrimiento. ¡Balones a mí!, gritó el capitán. Y amansó los nervios. Calmó al Camp Nou. Lideró al equipo. Hipnotizó al rival. Sentenció el partido. Para los mortales, hubiera sido el partido de su vida. Para Messi, algo normal. He ahí su grandeza.

Bajo el liderazgo del 10, el Barça está de nuevo entre los ocho mejores de Europa. Son 12 años ya sin faltar a la cita. Durante este tiempo han cambiado jugadores, capitanes, entrenadores y presidentes. ¿Qué se mantiene? ¿Cuál es el hilo conductor? Él. Messi. Habrá estado más o menos acompañado, disfrutado de un mejor o peor juego, de técnicos más o menos avispados, pero es bajo la protección de Leo que el Barça ha mantenido siempre plaza en el cuadro de honor europeo. No solo eso. Llegados a estas alturas, ojo. De nuevo en la final de Copa, con la Liga encaminada y pendiente de las bolitas del sorteo de Champions. Vivo en las tres competiciones. Deberíamos ponerlo en valor, pero también debe ser normal.

Viene ahora lo más difícil. Y lo más bonito. Cerrar los títulos domésticos. Ahí la experiencia reciente es más que positiva. Y asaltar el cetro europeo. Esa es asignatura pendiente. Tras unos años de debacles, lo lógico es avistar el futuro con reservas. Ya no dominas el juego como antaño. No sometes como solías a los rivales. No hay reparos en alternar posesión con contraataques. Tu ADN no es tan reconocible. Todo ello, en Europa, te ha restado fiabilidad. Digámoslo, te has convertido en un equipo más normal. Será eso. Pero con un asterisco. Él. Messi. Ansioso por la linda y deseada. Reacio a renunciar a cualquier título. Queda mucho, pero céntrate en el momento. Carpe diem. Piensa dónde estás hoy. A diferencia de otros, aspiras a todo. Algunos de tus rivales ya despertaron. Lo suyo fue más bien pesadilla. Lo tuyo se mantiene en sueño. El 10 te pide ambición. Te invita a desear, a fantasear, a suponer. ¿Por qué no hacerlo? A día de hoy, otro triplete es posible. ¿Te imaginas? Poco a poco. No es más que una aspiración, un anhelo. Algo que te permites porque tienes a Messi. El capitán que ha convertido lo genial… en normal.

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